Vitamina C. ¡Ponte la crema que se le van las vitaminas!

El post de hoy va sobre un ingrediente, la Vitamina C 🍊 o Ácido Ascórbico. En el INCI la podéis encontrar como Ascorbic Acid.

Para aquellos que les asustan un poco los nombres químicos, dicho así, seguro que pensáis en algo sintético. Tranquilos, bajen las armas, el ácido ascórbico es el mismo y se llama igual que el que encontramos en las frutas, o en el zumo de naranja, en el que seguro que habéis pensado. Vitamina C es sólo la forma más coloquial por la que se conoce.

¿Para qué lo utilizamos en cosmética?

  • La vitamina C actúa como antioxidante frente a los radicales libres. Los radicales libres se generan debido a la contaminación o la exposición a la radiación solar. Aparte de los factores externos, internamente también se producen radicales libres del metabolismo normal de tus células. Nuestro cuerpo se va encargando de ellos, pero con la edad, cada vez se generan en mayor cantidad y nuestras defensas contra ellos son menores. Por lo tanto, estos enemigos van dañando las células y acelerando el envejecimiento de la piel. La vitamina C nos proporciona una defensa extra 🛡️ ante el estrés oxidativo y el fotoenvejecimiento.
  • Por otro lado, también estimula la producción de colágeno. ¿Cola-qué? El colágeno, que se encuentra en la dermis, es una proteína que forma los cimientos 🏗 de nuestra piel, aportando una estructura firme y fuerte. Junto con la elastina, son las responsables de la firmeza y tersura de la piel. El colágeno, también va perdiéndose de forma natural con la edad, y la vitamina C manda la señal a nuestra piel para que se cree más colágeno.
  • Por último, consigue unificar el tono y atenuar las manchas, es decir, puede actuar como ligero despigmentante. Siempre acompañada (sé que me repito un montón) de protector solar en nuestra rutina para evitar que nos salgan más manchas en el futuro por daño solar, si no, el tratamiento no serviría de mucho. Recordad, no hay que remar en contra.

¿Todos los productos con Vitamina C son igual de efectivos?

Dependerá mucho de cómo estén formulados ⚗️. Y eso a veces no puede saberse a ciencia cierta, ya que las marcas no tienen por qué explicarte cómo lo hacen. Pero por lo general, aquellas que se lo curran y sacan un producto de calidad, suelen presumir de lo buena y lo estable que es su vitamina C.

Porque el problema es que la Vitamina C no es muy estable, en contacto con el oxígeno del aire 💨 o el sol ☀️, se oxida. Como cuando te decían que tu zumo de naranja perdía las vitaminas. Pues parecido. Y si ya está oxidada, no puede ser un antioxidante y actuar contra estos radicales libres. Tiene sentido, ¿verdad?

Recomendaciones generales para reconocer una vitamina C estable:

Buen envase:

Es importante que el envase del producto sea oscuro u opaco. Así no le llegará la luz con tanta facilidad. Mucho mejor también si el método de dispensación impide la entrada de aire. “Airless” genial, “pump” okey, gotero o tarro está muy expuesto al aire, tendríamos que centrarnos en formular una Vitamina C estable. Y mención aparte merecen las ampollas, muy empleadas para los tratamientos puntuales de Vitamina C. Aunque en ellas el producto se expone al aire cuando se rompe la ampolla de cristal para usarla, son formatos pensados para gastar el mismo día que se abren o al día siguiente si te ha sobrado.

Formulación:

La vitamina C debería tener un color transparente en el producto. Si amarillea, se está empezando a oxidar. Si ya pasamos al siguiente nivel y va tomando color de Betadine (exagerando un poco, para que me entendáis), se habrá oxidado muuuuy fuerte y ya no vamos a conseguir ningún efecto. Para impedir que se oxide usando el ácido ascórbico (Vitamina C pura tal cual), el pH (la acidez) del producto deberá ser de 3,5 o menos idealmente. Es decir, un pH ácido. Más ácido que el de la piel, que recordamos que es de 5,5. De hecho, es más o menos la acidez que tiene un zumo de naranja 🍊, como dato curioso. En este caso, nos encontramos con la problemática de que algunas pieles muy sensibles o reactivas pueden irritarse ante un pH tan ácido. Si es tu caso, sigue leyendo, hay más soluciones.

Otra opción para ayudar a nuestra vitamina C a llegar protegida a cumplir su misión en nuestra piel es disfrazarla en su forma esterificada. Es decir, le ponemos una vestimenta adecuada 👻 y a prueba de oxígeno, pasa desapercibida, entra en la piel y justo después… Taráaaa, se quita el disfraz y vuelve a ser el ingrediente activo que necesitábamos. Son formas que quizás bajen un poquito la efectividad de la vitamina C, pero sabemos que aguantan mejor la oxidación y permiten un pH fisiológico, evitando irritaciones. Los nombres que podréis encontrar en el INCI de la vitamina C “disfrazada” son, por ejemplo:

  • ascorbyl palmitate
  • ascorbyl stearate
  • magnesium ascorbyl palmitate
  • magnesium ascorbyl phosphate
  • ethyl ascorbic acid
  • sodium acorbyl phosphate.

¿Cuánta vitamina C hace falta en mi cosmético?

Pues lo habitual es encontrar concentraciones entre el 10% y el 20%. Más allá del 20% no vamos a ver mayores beneficios, ni mejoramos sus resultados. Vamos, que no sirve de nada añadir más de eso.

Así que nada, slowbellas, eso es todo por hoy, que me enrollo y no paro. Quedan algunos temas por tratar, pero eso dará para un futuro post. Déjame tus preguntas o dudas en los comentarios o en el post de instagram. Si te ha faltado algo por saber, que no se te quede la duda dentro que eso se enquista y es mu malo. La curiosidad está para saciarla.

TOP SECRET: Si vuelves a instagram o facebook después de leer esto, déjame un comentario en el post con una naranja 🍊 . ¡Vamos a despistar a la gente!

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¿Te ha gustado? En un post anterior hablé sobre otro ingrediente muy interesante, el ácido hialurónico.

Bibliografía:

https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC3673383/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5605218/

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